Carles Llarch:
el ceramista que hace vino en sus ánforas
Desde su taller de Mata Vella, en Font-Rubí, Carles Llarch modela ánforas de vino a mano y, desde 2015, fermenta en ellas ViTal: un vino natural con la uva de su amigo Josep Queralt Galimany.

Carles Llarch es ceramista y trabaja la arcilla desde 1986. Su taller está en Mata Vella, en Font-Rubí (Alt Penedès), rodeado de viñas. Se considera más ceramista que alfarero: estudió el oficio y lo aplicó a la cerámica de arquitectura —ha participado en rehabilitaciones de patrimonio, como la restauración de la aguja del campanario de la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès— antes de dedicarse a los recipientes para el vino.
Hoy es un ceramista reconocido internacionalmente y uno de los ceramistas de ánforas de vino de referencia: hace más de quince años que investiga y desarrolla vasijas para vinificar. Curiosamente, España es el país donde menos encargos tiene, pero entre sus clientes hay algunas de las bodegas más célebres de la región.
Cada ánfora es una pieza única, hecha por completo a mano y pensada para un vino concreto. Antes de modelarla, Llarch elige la arcilla según la uva, el estilo de vino y la forma de trabajar del viticultor, y de eso decide la porosidad, la densidad y el volumen. Trabaja con una decena de arcillas distintas y, para los vinos blancos, usa arcilla blanca, sin óxido de hierro, para evitar notas terrosas o metálicas.
La arcilla se extrae, se deja reposar, se muele y se mezcla con agua; después se modela, se seca y se cuece. Sus ánforas son ovaladas, de línea inspirada en los modelos romanos, no llevan vidriado ni resinas en el interior y hace menos de cuarenta al año. Antes de una pieza grande, suele probar la arcilla con recipientes pequeños de unos cinco litros para ver cómo evoluciona el vino en ellos.
Sus ánforas están en bodegas del Penedès y de fuera: Recaredo, Mas Candí, Alta Alella, Parés Baltà, Heretat Mont-rubí o Joan Rubió (Celler Tiques) son algunas. Para Alta Alella, por ejemplo, hizo piezas con arcilla mezclada con sauló de granito para un vino orange. Prefiere trabajar de cerca con cada bodega, escuchando lo que necesita el vino.
Fuera de España, sus ánforas han llegado a bodegas de países como Bélgica, Inglaterra, Francia, Alemania, Grecia, Portugal, Rusia, Ucrania y Estados Unidos: su nombre es mucho más conocido entre los elaboradores de vino natural de todo el mundo que en casa.
En 2015 Carles Llarch empezó a hacer vino con su amigo Josep Queralt Galimany. Así nació ViTal: un proyecto de amistad donde el recipiente es tan importante como el contenido. La uva es toda de Josep Queralt Galimany, de las viñas de Font-Rubí; la fermentación y la crianza se hacen en las ánforas que Carles modela en su taller de Mata Vella.
Son vinos naturales de mínima intervención: sin tecnología, sin control de temperatura ni refrigeración, sin estabilizar y sin filtrar, con el tiempo y la arcilla como únicos aliados. El vino que da nombre al proyecto es un Macabeo de viñas viejas de Font-Rubí, sobre suelo de arcilla y caliza; el proyecto también ha trabajado Parellada, Xarel·lo y Sumoll, con largas maceraciones con las pieles.
Josep Queralt Galimany es enólogo y viticultor de Font-Rubí, amigo de Carles Llarch, y quien pone la viña: toda la uva de ViTal sale de sus viñedos. Carles pone la arcilla y el tiempo; Josep, la uva. Este reparto hace que el vino sea el resultado de una conversación entre el oficio del ceramista y la viticultura del territorio.
La arcilla es porosa: deja pasar el oxígeno muy despacio, sin ceder los sabores de la madera. El vino se redondea y gana textura pero conserva su identidad. En el artículo «Vino de ánfora» explicamos la técnica de arriba abajo, de Georgia al Mediterráneo.
En 2019 el Most Festival, el festival internacional de cine del vino y el cava, programó «Carles Llarch, de terra de vi», un documental de cinco minutos que lo visita en su taller del Penedès y muestra cómo hace un ánfora, de la tierra al horno.
Preguntas frecuentes sobre Carles Llarch y ViTal
Carles Llarch es un ceramista de Font-Rubí (Alt Penedès) que hace ánforas de vino a mano en su taller de Mata Vella y que, con Josep Queralt Galimany, elabora el vino natural ViTal.
El taller está en Mata Vella, en el municipio de Font-Rubí, en el Alt Penedès (Barcelona).
ViTal es el proyecto de vino de Carles Llarch y Josep Queralt Galimany: vinos naturales sin filtrar, fermentados y criados en ánforas de barro hechas por el propio Carles, con uva de Josep.
Toda la uva de ViTal es de Josep Queralt Galimany, enólogo y viticultor de Font-Rubí, amigo de Carles Llarch; la uva procede de sus viñedos.
Sí: es reconocido internacionalmente y ha hecho ánforas para bodegas de países como Bélgica, Inglaterra, Francia, Alemania, Grecia, Portugal, Rusia, Ucrania y Estados Unidos. España es el país del que tiene menos encargos, aunque cuenta con algunas de las bodegas más célebres de la región.
Cada ánfora es única y se hace a mano para un vino concreto: se elige la arcilla, la porosidad y el volumen según la uva y el estilo de vino. No lleva vidriado ni resinas y hace menos de cuarenta al año.
Menos de cuarenta piezas al año, cada una pensada para un vino.
Toda la uva de ViTal sale de los viñedos de su amigo, enólogo y viticultor.
Sin filtrar, sin estabilizar y sin control de temperatura.
Vinos del Alt Penedès en Terroir Radical
ViTal llegará pronto a nuestra selección. Mientras tanto, descubre los vinos naturales y biodinámicos del catálogo.
Ver el catálogo