Terres dels Alforins, el corazón del vino radical valenciano
A 700 metros sobre el nivel del mar, entre la Vall d'Albaida y las Terres dels Alforins, este altiplano del sur valenciano concentra la mayor densidad de elaboradores de vino natural y de mínima intervención de toda la Comunitat Valenciana.
El territorio: altitud y carácter continental
Las Terres dels Alforins se extienden por la comarca de La Costera, al sur de la provincia de Valencia, en la frontera con Alicante. Los municipios de referencia son Fontanars dels Alforins, Moixent, La Font de la Figuera y Ontinyent, a una altitud que oscila entre los 600 y los 750 metros sobre el nivel del mar.
Esta altitud es la clave de todo. En un entorno mediterráneo donde el calor podría borrar cualquier expresión varietal, los 700 metros añaden un componente continental que ralentiza la maduración, alarga la temporada y permite que la uva llegue a la vendimia con acidez natural, aromas frescos y un potencial de guarda que raramente se ve en las zonas costeras del Levante.
Vall d'Albaida y Terres dels Alforins: dos comarcas, un mismo altiplano
Este rincón del sur valenciano no es una sola comarca, sino dos vecinas que comparten altitud, caliza y secano: la Vall d'Albaida y las Terres dels Alforins. Ambas hacen vino al margen de la industria, pero con sensibilidades propias.
En la Vall d'Albaida, con Carrícola como núcleo simbólico —un pueblo de poco más de cien habitantes rodeado de agricultura ecológica y arte en la montaña—, lo que se elabora es sobre todo vino natural: fermentaciones espontáneas con levaduras indígenas, nada o casi nada de sulfuroso y ningún aditivo enológico. Es el territorio de Cos a Cos, una de las voces más claras del vino natural valenciano.
En las Terres dels Alforins (Fontanars dels Alforins, Moixent, La Font de la Figuera) conviven las dos escuelas: proyectos de mínima intervención —vinos limpios y precisos, con las correcciones reducidas al mínimo imprescindible— y proyectos plenamente naturales. Celler del Roure, Rafael Cambra, Fil·loxera & Cia, Spiral de Vi, LEBULC, Manu Sanmiguel o Can Leandro —con viñas en ambas comarcas y bodega en las Terres dels Alforins— cubren todo este abanico.
Un nombre propio imprescindible es el de Javi Revert, uno de los viticultores y enólogos más destacados de la nueva generación valenciana, reconocido por la recuperación de viñedos históricos y de variedades locales olvidadas. Su proyecto de firma, Javi Revert Viticultor, tiene la raíz en La Font de la Figuera, dentro de las Terres dels Alforins y la D.O. Valencia, donde empezó a elaborar en 2016 tras recuperar una viña vieja familiar plantada en 1948. Trabaja unas 12 hectáreas en ecológico y biodinámico sobre suelos calcáreos de ladera, entre 700 y 800 metros de altitud, y en la bodega evita la madera nueva —hormigón, tinaja de barro y damajuana de vidrio— para buscar frescura, tiza y una expresión pura del terruño.
Sus vinos de paraje y de parcela —Micalet (blanco de field blend de Tortosí, Trepadell, Merseguera y Malvasía sobre cepas de 1948 en pie franco), Sensal (tinto de Garnacha Tintorera y Monastrell), Simeta (tinto de la rara variedad Arcos) o Foradà (una parcela en terrazas moriscas al pie de la Penya Foradà, a más de 800 m)— son hoy de las etiquetas valencianas más buscadas. Su trayectoria incluye años en el equipo técnico de Celler del Roure, el proyecto de négociant La Comarcal con Víctor Marqués y, desde 2020, la dirección técnica de Finca Sandoval, en la D.O. Manchuela. En Terroir Radical todavía no tenemos sus vinos de firma, pero sí los que elabora con Alessandro «Sandro» Manzoni —su enólogo y socio— en el proyecto compartido Spiral de Vi.
El suelo: calizas rojas y arcilla
El subsuelo de las Terres dels Alforins es principalmente calcáreo-arcilloso, con una capa superficial de tierra roja ferruginosa que almacena calor durante el día y lo cede progresivamente por la noche. Esta oscilación térmica diurna —que puede superar los 20 °C en pleno verano— es la firma del territorio y una de las razones por las que los vinos de aquí suelen tener una tensión difícil de encontrar en zonas menos continentales.
La pedología condiciona también el tipo de viticultura. Las raíces de la Monastrell, cepa principal de la zona, penetran hasta las calizas en busca de humedad, creando vinos con estructura mineral y una rusticidad noble que los elaboradores de mínima intervención saben aprovechar sin enmascarar.
Las variedades: Monastrell, Garnacha y el retorno de la autóctona
La Monastrell es la reina indiscutible de las Terres dels Alforins. Adaptada a la aridez y a las temperaturas extremas, produce vinos densos, de color profundo y con una capacidad de envejecimiento notable. En manos de productores como Rafael Cambra o Manu Sanmiguel, la Monastrell sin sulfitos añadidos o con mínima intervención es un argumento por sí solo.
La Garnacha —tanto la negra como la peluda— aparece en fincas parciales de las viñas más viejas, aportando frescor y complejidad aromática a los ensamblajes. La Bobal, variedad de Utiel-Requena pero presente en parcelas limítrofes, completa una paleta de variedades autóctonas que los elaboradores más atrevidos exploran sin prejuicios. Y en el capítulo de los blancos y naranjos, la Malvasía Riojana —tan inusual en la zona como reveladora— es el corazón del Témide de Luca Bernasconi, uno de los orange wines más singulares que ha pasado por Terroir Radical.
La DO Clariano y la identidad denominacional
Fontanars dels Alforins es el núcleo de la DO Clariano, una denominación de origen que recoge lo mejor del altiplano meridional valenciano con carácter propio. Algunos productores trabajan bajo la DO Valencia —que engloba todo el territorio— mientras que otros apuestan por la DO Clariano como etiqueta de diferenciación geográfica. En cualquier caso, el origen es el mismo: un paisaje de secano, piedra caliza y viña centenaria que no necesita nombre grande para expresarse.
¿Por qué las Terres dels Alforins concentran tanto talento?
No es casualidad que una comarca relativamente pequeña acumule un número tan alto de elaboradores interesantes. Confluyen tres factores: el precio de la tierra —muy inferior al Priorat o al Penedès—, un clima que permite hacer vino sin grandes intervenciones enológicas, y una tradición vitivinícola centenaria que los nuevos elaboradores han encontrado como base sobre la que construir su propio discurso.
Bodegas consolidadas conviven con proyectos recientes como el de Luca Bernasconi / LEBULC Celler, un négociant contemporáneo que selecciona parcelas de Fontanars para elaborar vinos de identidad marcada. Junto a ellos, Celler del Roure, Fil·loxera & Cia, Rafael Cambra, Spiral de Vi o Can Leandro completan un mapa de productores que no tiene equivalente en ninguna otra comarca vinícola valenciana.
El componente continental ralentiza la maduración y preserva la acidez natural de las uvas.
La variedad dominante de la zona, capaz de producir vinos densos y minerales sin necesidad de ningún aditivo.
La mayor concentración de productores de vinos naturales y mínima intervención con los que trabajamos en Terroir Radical.
Productores de las Terres dels Alforins en Terroir Radical
Todos los elaboradores con quienes trabajamos que tienen sus viñas o su proyecto en este territorio:
Vinos de las Terres dels Alforins
Monastrell, Garnacha y Malvasía Riojana a 700 metros. Vino natural, ecológico y biodinámico del corazón de la Comunitat Valenciana.
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