Tres conceptos que a menudo se confunden pero que no significan lo mismo. Aquí tienes la guía definitiva para entender cada etiqueta.
Un vino ecológico es aquel elaborado con uva cultivada sin pesticidas ni herbicidas de síntesis química, siguiendo las normas de la agricultura ecológica certificada (sello UE Bio, CCPAE, etc.). La certificación garantiza lo que ocurre en el campo, pero no dice nada de lo que se hace en la bodega: un vino ecológico puede llevar sulfitos añadidos, levaduras industriales y numerosos aditivos legales.
La biodinámica va un paso más allá de la ecología. Trata la finca como un organismo vivo y autosuficiente, siguiendo el calendario lunar para las tareas del campo y aplicando preparados naturales (los famosos cuernos de estiércol o hierbas silvestres) para fortalecer la tierra y la planta. La certificación Demeter es la más reconocida. En bodega, los vinos biodinámicos suelen tener muy pocas o ninguna adición.
El vino natural no tiene una certificación oficial, pero su consenso es claro: uva ecológica o biodinámica, vendimia manual, fermentación espontánea con levaduras autóctonas, sin correcciones de acidez ni azúcar, sin aditivos y sin filtrado agresivo. Algunos elaboradores añaden una pequeña cantidad de sulfitos (SO₂) en el embotellado para proteger el vino, pero muchos lo hacen sin ninguna adición. El vino natural es la expresión más honesta del territorio.
Certificación en el campo. Sin pesticidas sintéticos. Bodega libre.
Ecología + calendario lunar + finca como organismo vivo.
Uva ecológica + fermentación espontánea + 0 aditivos en bodega.