Agrícola CalcáreaJuan Jurado Gómez
Después de más de una década fuera de España —años en los que tuvo la oportunidad de probar algunos de los mejores vinos del mundo y de vinificar en distintas regiones vitivinícolas, aprendiendo de grandes maestros fuera del país— Juan Jurado Gómez decidió volver a Andalucía y hacerlo en Sanlúcar de Barrameda: suelos calcáreos de albariza, clima atlántico con brisa marina, el sol propio de la Costa de la Luz y más de tres mil años de historia vitivinícola, sumados a la idiosincrasia y las tradiciones de este rincón de Andalucía. En Agrícola Calcárea combina la mayetería tradicional sanluqueña con las técnicas que aprendió fuera, elaborando vinos de mínima intervención, con levaduras indígenas y poco sulfuroso: para Juan, la mínima intervención va de la mano de la máxima atención, desde el viñedo hasta la botella.
Sanlúcar de Barrameda y Chipiona, en Cádiz, en el litoral atlántico. Las viñas de Juan crecen sobre suelos de albariza —arcilla calcárea blanca— que, en parcelas como el Pago de la Cruz en Chipiona, se va degradando colina abajo hacia la arcilla y termina en arena de playa, todo a menos de un kilómetro del mar. El clima atlántico, con brisa marina constante y el sol característico de la Costa de la Luz, define un estilo de vino natural muy propio de este rincón de Cádiz.
- Mínima intervención — levaduras indígenas, poco sulfuroso, vendimia manual
- Mayetería tradicional de Sanlúcar combinada con técnicas aprendidas en otras regiones vitivinícolas del mundo
- Elaboraciones muy diversas según el vino: depósito de acero inoxidable, tinaja de barro rojo y bota centenaria de Manzanilla con velo de flor
- Rescate de variedades autóctonas prefiloxéricas casi desaparecidas: Beba, Mantúa de Pilas, Doradilla, Indiana, Cañocazo, Mantúa Castellana, Jaén Blanca y Vigiriega
- Viñas propias en Miraflores (Sanlúcar, 1950) y acceso a parcelas de amigos en Chipiona y Jerez
- Porfía Blanco — variedades autóctonas rescatadas (50%) + Listán (50%) · Miraflores, Sanlúcar
- Sin Bulla — 100% Listán · viña de 1950, Pago Miraflores · bota centenaria de Manzanilla
- El Descontrol — cofermentación de Moscatel Romano y Tintilla de Rota
- Arrinconao — 100% Moscatel Romano · Pago de la Cruz, Chipiona · tinaja de barro
- Porfía Espumoso — 100% Listán · método ancestral (Pét-Nat) · 14 meses de rima
- Porfía Tinto — 100% Tintilla de Rota · Pago Carrascal, Jerez · barricas de Taransaud usadas
El Marco de Jerez es, sobre todo, territorio de generosos —fino, manzanilla, amontillado. Juan mira hacia otro lado: recupera variedades blancas casi olvidadas desde antes de la filoxera, se deja llevar por su gusto personal por el moscatel y porfía con la Tintilla de Rota, una tinta caprichosa y de poca producción que, para él, todavía no ha dado su mejor versión. El resultado es un catálogo diverso —blancos, un tinto, un rosado de cofermentación y un espumoso ancestral— unido por un mismo hilo: suelos de albariza, brisa atlántica y la voluntad de comprobar las cosas por su cuenta antes de darlas por ciertas.
La colección en Terroir Radical
Porfía Blanco
El debate de si las variedades autóctonas anteriores a la filoxera pueden hacer grandes vinos es lo que da nombre a este vino. Juan decidió comprobarlo él mismo: ocho microvinificaciones iniciales de Beba, Mantúa de Pilas, Doradilla, Indiana, Cañocazo, Mantúa Castellana, Jaén Blanca y Vigiriega. Hoy utiliza cinco o seis, según el año y la disponibilidad —son variedades muy escasas—, siempre al 50% con Listán de la parte más joven de su viña de Miraflores.
Nariz compleja y muy fina. Destacan matices de flores silvestres, frutas blancas y una marcada mineralidad calcárea. En boca destaca por una acidez integrada, gran finura, equilibrio y un fondo sutilmente untuoso gracias a su microvinificación individual.
Sin Bulla
Su nombre viene de un descuido convertido en ritual. En la primera añada, después de pisar la uva, Juan y su equipo se pararon a comer e hicieron la siesta; cuando volvieron a prensar habían pasado cinco horas de maceración con las pieles. El resultado les gustó tanto que ahora lo repiten a propósito cada vendimia.
Color amarillo pálido con reflejos verdosos. En nariz es sutil, mostrando fruta de hueso tímida combinada con toques especiados, tiza y salinidad pura. En boca es ligero, refrescante, sumamente sabroso y muy salino.
El Descontrol
Nació de un descuido real: un mosto que quedó olvidado dos meses en un depósito sin tapa mientras Juan hacía la vendimia en Italia. Cuando volvió se encontró con un velo de flor grueso que había protegido el vino —y le gustó tanto que ahora lo repite a propósito cada año.
Color rosa pálido y brillante. En nariz despliega aromas sugerentes de flores rosas, frutas de hueso y un característico fondo atlántico. Su paso por boca es ligero, sumamente refrescante y de marcada viveza salina.
Arrinconao
Viene de una viña vieja que Juan puede vinificar en pequeña parte gracias a unos amigos que trabajan en ella —un precioso viñedo a un kilómetro del mar. "Sí, ¡me gusta el moscatel! ¿Y qué?", dice él mismo.
Muestra la cara más pura, salvaje y directa de la moscatel seca («sin maquillar»). En nariz ofrece los característicos aromas primarios de la variedad (cítricos, uva fresca y toques florales), pero con un fondo complejo, terroso y mineral aportado por la tinaja. En boca es seco, estructurado por el contacto con las pieles y muy gastronómico.
Porfía Espumoso
Nacido del amor personal de Juan por las burbujas, tras probar diferentes variedades y elaboraciones. El Listán de la parte más vieja de su viña le da más tiza en boca y un carácter más serio, siempre hablando de un Pét-Nat.
Burbuja delicada, integrada y persistente. Ofrece una nariz vibrante y fresca dominada por notas cítricas, manzana verde y los recuerdos salinos típicos de las viñas de albariza de Jerez. En boca es tenso, crujiente, seco y de personalidad atlántica muy marcada.
Porfía Tinto
La Tintilla de Rota es una variedad caprichosa, de poca producción y vinificación poco agradecida, que puede dar vinos dulces de nariz y amargos de boca al mismo tiempo. Para Juan es, sin embargo, la variedad que se está afianzando como la tinta reina de su tierra —aunque, en su opinión, todavía no ha alcanzado su mejor versión.
Rompe con el mito de los tintos pesados de la zona. Ofrece una nariz fresca y balsámica, con recuerdos a frutos rojos silvestres, especias dulces y toques minerales húmedos. En boca huye de los amargores típicos de la variedad, mostrándose fluido, maduro, ágil y con un final sorprendentemente fresco.
Nota editorial
En Terroir Radical buscamos productores que, como Juan Jurado Gómez, trabajan recuperando variedades minoritarias y prefiloxéricas. Es el sistema de trabajo que hemos elegido: apostar por variedades casi perdidas —Beba, Mantúa de Pilas, Doradilla, Jaén Blanca, Vigiriega…— para ofrecer a nuestros clientes aromas y sabores que muy poca gente ha tenido la ocasión de probar. En Agrícola Calcárea, sobre los suelos de albariza de Sanlúcar y Chipiona, esas variedades vuelven a la copa. Juan no busca lo fácil, sino lo que casi nadie vuelve a plantar. Y eso es justo lo que queremos que llegue a tu copa.
— Terroir Radical