Muchada-LéclapartAlejandro Muchada
Alejandro Muchada —arquitecto reconvertido a viticultor— es el cerebro detrás de Muchada-Léclapart, un proyecto nacido en 2016 en Sanlúcar de Barrameda con una idea poco habitual dentro del Marco de Jerez: elaborar un vino blanco de Palomino Fino de viñas viejas sin velo de flor y sin fortificar. Los viñedos se encuentran en los pagos Miraflores (Sanlúcar) y Abulagar (Chipiona), cultivados en agricultura biodinámica sobre suelos profundos de albariza, con brisa atlántica permanente. El proyecto nació de la colaboración con David Léclapart, vigneron de la Champagne biodinámica; desde 2026, Alberto y Eduardo García (Bodegas Mauro) se han incorporado como socios. El resultado es uno de los blancos de mesa más singulares y reconocidos del panorama español: el Lumière 2021 obtuvo 99 puntos de José Peñín.
Pago Miraflores (Sanlúcar de Barrameda) y Pago Abulagar (Chipiona), en los confines atlánticos del Marco de Jerez. Los suelos de albariza —arcilla calcárea blanca con alta capacidad de retención de humedad— y la brisa marina constante del Atlántico crean unas condiciones únicas: maduración lenta, acideces vivas y una mineralidad salina inconfundible que no se encuentra en ningún otro territorio vitícola español. Las viñas viejas de Palomino Fino, plantadas entre 1945 y 1965 por selección masal, crecen en poda en vaso sobre suelos profundos sin irrigación.
- Agricultura biodinámica certificada Demeter — todas las parcelas certificadas
- 5 hectáreas de viñas viejas de Palomino Fino y Moscatel Romano en vaso en los pagos Miraflores y Abulagar
- Vendimia manual, selección de uva y prensado de racimos enteros
- Desfangado por gravedad · fermentación espontánea con levaduras autóctonas, sin inoculación
- Sin velo de flor — el vino no desarrolla el velo protector de levaduras y queda como vino de mesa seco; diferencial clave respecto al Jerez convencional
- Crianza sobre lías durante 11 meses en depósitos de acero esmaltados (Univers, Lumière) o barricas bordelesas usadas (Élixir, Étoile, Vibrations)
- Deslíado con bentonita cálcica · embotellado sin filtrar · SO₂ libre 5–15 mg/l
- Univers — Vino Blanco Biodinámico · 100% Palomino Fino · Miraflores Baja · depósito acero esmaltado · 4.000–6.000 botellas
- Lumière — Vino Blanco Biodinámico · 100% Palomino Fino · La Platera · depósito acero esmaltado · 3.000–4.000 botellas · 99 pts Peñín (2021)
- Élixir — Vino Blanco Biodinámico · 100% Moscatel Romano · Pago Abulagar (Chipiona) · barrica bordelesa · 2.000–3.500 botellas
- Étoile — Vino Blanco Biodinámico · 100% Palomino Fino · Miraflores Alta · barrica bordelesa · 300–1.200 botellas
- Vibrations — Vino Blanco Biodinámico · 100% Palomino Fino · Miraflores · maceración + barrica bordelesa · 300–600 botellas
El Marco de Jerez es, históricamente, el territorio del fino, la manzanilla y el amontillado —vinos forzosamente oxidativos y siempre fortificados con alcohol. Muchada-Léclapart hace lo contrario: toma el mismo Palomino Fino que alimenta las soleras de las grandes bodegas y lo embotella como vino de mesa blanco, seco y sin fortificar. Una relectura radical de un territorio que lleva siglos produciendo vinos de una manera determinada. El resultado recuerda, por su salinidad y mineralidad atlántica, a los mejores blancos naturales del océano —pero con una identidad propia e inconfundible del Marco: la tiza, la pólvora, la brisa.
La colección en Terroir Radical
Univers
La entrada al cosmos de Muchada-Léclapart. Fresco, salino y elegante: Palomino Fino puro sin madera, que expresa en su forma más directa la mineralidad atlántica de las albarizas de la parte baja del Pago Miraflores. La salinidad y los hidrocarburos sutiles —aromática propia de los grandes pagos de albariza— aparecen limpios y vibrantes. El punto de partida para entender todo lo que viene después.
Amarillo dorado pálido, ligeramente turbio por la mínima filtración. Nariz fragante y mineral: manzana verde, lima, flores blancas, manzanilla —y por debajo, la piedra seca, la tiza, la pólvora de la albariza. Una leve nota reductiva inicial que se abre con el aire. Boca viva y elegante; una cremosidad fina de las lías que aporta volumen sin pesadez. Acidez vibrante y vertical, muy fresca. Final largo y muy salino, limpio, que recuerda al océano. La entrada perfecta al cosmos de Muchada.
Lumière 99 pts Peñín
El vino emblema del proyecto y el blanco de referencia de Muchada-Léclapart. Equilibrio y salinidad, la sutil viveza del Palomino llevada a su máxima expresión. La Platera —parcela con subterráneos calcáreos de tosca cerrada a dos metros de profundidad— aporta una complejidad y una armonía que lo hacen único: volumen, notas de flores, pólvora y paja de barbecho, acidez refrescante. José Peñín le otorgó 99 puntos para la añada 2021; Luis Gutiérrez (Parker) le otorga 95+ al 2022 por su 'pureza, elegancia y sutileza'.
Amarillo paja ligeramente dorado, nítido y brillante. Nariz de alta intensidad: manzana madura, flores secas, hierbas infusionadas —y por debajo, la piedra viva, la tiza, el pedernal de la albariza. Finas notas de ebanistería de la crianza en roble viejo. En boca es suntuoso y envolvente, con una textura sedosa que llena sin sobrecargar. Acidez vibrante pero perfectamente integrada. Final largo, profundamente salino, con la marca inconfundible del océano Atlántico y el suelo de yeso. El blanco de pasto que lo cambió todo.
Élixir 96 pts Suckling
El vino más delicado de la colección: femenino, floral y recatado, con una tensión magistral entre nariz y boca. El Moscatel Romano de las viñas viejas de Abulagar —suelos de arena y arcilla, muy más humildes que las albarizas— expresa azahar, salmuera y una mineralidad marina que contrasta con lo floral de la uva. James Suckling lo ha situado como uno de los 100 mejores vinos españoles (96 puntos, 2025).
Amarillo pajizo con reflejos dorados pálidos, sin filtrar. Nariz muy perfumada y femenina: flor de azahar, piel de cítricos, melocotón, jengibre —y por debajo, un fondo marino de salmuera, yodo y salitre. El Moscatel de suelo de arena y el Palomino de albariza en diálogo inesperado. Completamente seco en boca, con una tensión y energía que rompen todos los esquemas del cepaje. Cuerpo medio y redondo. Acidez vibrante que equilibra el perfume. Final largo, sápido, muy salino. El perfume de la vida.
Étoile
El vino de la memoria. Étoile es el punto en el que Muchada-Léclapart hace una concesión al territorio del que proviene: seco, salino y elegante, con un carácter que remite al Sherry sin serlo. La vinificación en bota de Manzanilla o barrica bordelesa (según la añada) le aporta un recuerdo silencioso de la tradición del Marco de Jerez sin renunciar a su camino como vino de mesa libre. Producción muy limitada: entre 300 y 1.200 botellas por añada.
Amarillo brillante, con reflejos dorados más marcados que el Lumière; la huella de las botas viejas de Manzanilla y el tiempo. Nariz potente y compleja: manzana madura, pera, flores secas, hierbas silvestres, toque anisado —y entonces lo que sorprende: tostados suaves, orejones, cáscara de naranja, una resonancia sutil a los generosos clásicos del Marco. En boca es seco, glicérico y estructurado, con una textura sedosa y suculenta. Acidez integrada como columna vertebral. Final muy largo, vivo, eminentemente salino, calcáreo y mineral. El vino de la memoria: el homenaje de Muchada al paisaje antiguo de Miraflores.
Vibrations
El vino de la complejidad total. Vibrations es la declaración de principios de Muchada-Léclapart en su rango más alto: complejo, tropical, especiado, pero sin perder nunca la salinidad y la elegancia de las albarizas. La maceración de cinco días y la crianza en barrica aportan cuerpo y estructura inusuales en un Palomino Fino. La parcela de Miraflores Alta, recuperada por Muchada de un estado de abandono, es la que tiene los suelos más profundos y las exposiciones más valoradas del pago. Producción muy escasa: nunca supera las 600 botellas.
Amarillo dorado intenso, ambarino, ligeramente turbio; el color de un vino que ha pasado 5 días con sus pieles. Nariz potente y expresiva: albaricoque, melocotón, piel de naranja, flores blancas —y con la aireación, especias, frutos secos, un eco de noble oxidación de los amontillados. En boca es el más completo del catálogo: seco, de gran volumen y textura, con una estructura ligera de taninos finos que sorprenderá a quien no espere taninos en un blanco. Acidez vibrante y brillante que guía el vino hacia un final largo, sápido, salino y elegante. El momento meditativo de Muchada.
Nota editorial
Muchada-Léclapart representa algo que raramente sucede en el vino español: una revisión radical de un territorio desde dentro. No hay que ir a Francia o al norte de Italia para entender que el vino de mesa blanco es una forma legítima —y emocionante— de expresar un lugar. El Palomino de las albarizas de Sanlúcar y el Moscatel de Abulagar ya lo decían, pero nadie los había escuchado de esta manera hasta que Ale Muchada y David Léclapart lo decidieron en 2016. Que un arquitecto sea el primero en leer el paisaje de otra manera no sorprende tanto. Lo que sorprende es el resultado: un blanco de mesa de vocación biodinámica que ha dado la vuelta a la mirada internacional sobre el Marco de Jerez. El Lumière es ahora uno de los vinos de referencia de la Guía Peñín, Parker y Noble Rot. Y apenas ha comenzado.
— Terroir Radical