Uva blanca + maceración de pieles = vino naranja. Una técnica milenaria que aporta color, textura y complejidad a los blancos del Mediterráneo.
El vino naranja, también conocido como vino brisat, vino de maceración o skin-contact wine, es un vino blanco elaborado dejando el mosto en contacto con las pieles de la uva durante un tiempo determinado, exactamente como se hace con los vinos tintos. Esta maceración puede durar desde unas horas hasta meses, dependiendo del productor y el resultado que busca.
La piel de la uva contiene polifenoles, antocianos y taninos. Cuando el mosto blanco macera con las pieles, extrae todos estos compuestos, que dan al vino una tonalidad que va del dorado profundo al ámbar, pasando por el característico color naranja. Cuanto más larga es la maceración, más color y estructura tiene el vino.
Es un vino con cuerpo y textura, con una ligera astringencia que lo diferencia de un blanco convencional. En paladar encontrarás notas de fruta seca (albaricoque, melocotón seco), especias, flores amarillas y cierta salinidad. Marida muy bien con gastronomía mediterránea: quesos curados, embutidos, croquetas, arroz al horno y platos de cocina fusión.
De 12 horas a 6 meses. La clave del color y la textura.
Elaborado en ánforas de terracota (qvevri) desde hace 8.000 años.
Sin pieles sanas no hay buen orange. La viña lo es todo.