Blog
Merseguera: la blanca prefiloxérica que definió el vino valenciano de interior
La merseguera es la variedad blanca que sostuvo el vino valenciano de interior durante siglos y que el mercado decidió olvidar en dos décadas. Es una blanca cien por cien ibérica, sin parentesco conocido con ninguna variedad francesa, y su territorio histórico es el arco mediterráneo: Valencia, Castellón, Alicante, sur de Tarragona, Teruel y el norte de Murcia. Hoy vuelve, y vuelve por la puerta que le corresponde: la de la altitud, el secano y las viñas viejas.
Del messeguer a la uva: origen y primeras noticias
El nombre es una pista documental. Messeguer es un sustantivo catalán arcaico —del latín messicarius— que designaba al guardián de las mieses y las cosechas, y está documentado como linaje en el Reino de Valencia desde el siglo XIII: Peñíscola (1248), Cocentaina (1269), Orihuela (1300), Onda (1310), Denia (1381), Algemesí (1433). La forma femenina messeguera aparece en documentos de 1379 en Onda, Museros o la Huerta de Valencia. La variedad, por tanto, nace bautizada con vocabulario agrario catalán-valenciano, lo que sitúa su núcleo de origen en la franja mediterránea repoblada tras la conquista, y no en el interior castellano.
El problema de la merseguera es el mismo de casi todas las prefiloxéricas valencianas: viajó con demasiados nombres. Los registros ampelográficos recogen decenas de sinónimos para la misma variedad —verdosilla, exquitxagos, escanyavella, escanyagos, marisancho, blanqueta, blanquilla, planta borda, planta de gos, gayata, macabeo basto, verema blanca, trova—, y eso ha enredado durante más de un siglo la lectura de los textos antiguos. En el Catálogo Internacional de Variedades de Vid (VIVC) figura con el número 7660.
La primera fotografía fiable de su importancia real la da la ampelografía valenciana del primer tercio del siglo XX: Janini, en 1922, escribe que el monastrell contribuye «con la merseguera y la garnacha dulce» a formar la mayoría de los vinos de la provincia de Valencia. Es decir: era una de las tres variedades estructurales del País Valenciano vitícola, y lo era ya antes de la crisis filoxérica, porque el material que Janini describe es el que había sobrevivido a la replantación.
Cómo sobrevivió: altitud, secano y cooperativa
La filoxera alcanzó el litoral mediterráneo español con retraso respecto a Cataluña y Andalucía —en la provincia de Valencia la epidemia no se vuelve devastadora hasta bien entrado el siglo XX—, y ese retraso fue decisivo. Cuando hubo que replantar sobre pie americano, los viveros valencianos reprodujeron masalmente el material local que ya tenían a mano, y la merseguera estaba en primera línea porque era la blanca de referencia de los secanos de altura.
La segunda clave es geográfica. La merseguera se refugió donde ninguna variedad foránea quería ir: bancales de montaña, suelos pobres, calcáreos o arenoso-gravosos, secano estricto, entre 700 y 1.100 metros. Es una planta rústica, notablemente resistente a la sequía y de maduración tardía, y en cotas altas alarga el ciclo y gana concentración aromática en lugar de perder acidez. En los años ochenta y noventa, cuando el chardonnay y el sauvignon blanc redefinieron el gusto del blanco español, esas parcelas eran demasiado incómodas y demasiado poco productivas para ser arrancadas con prisa: quedaron en manos de cooperativas locales y familias viticultoras. Eso las salvó.
El resultado es medible: alrededor del 70% de la merseguera española se concentra en la Comunitat Valenciana, y dentro de ese porcentaje la mayor parte en la comarca del Alto Turia, subzona de la DO Valencia —reconocida en 1932— con viñas plantadas entre 700 y 1.100 metros. También se encuentra en Utiel-Requena, en el Vinalopó alicantino, y está admitida en Murcia (Jumilla, Yecla, Campo de Cartagena), Castilla-La Mancha, Teruel, Tarragona y el Penedés.
Ampelografía: cómo reconocerla
La merseguera es fácil de confundir en el campo con un macabeo descuidado —de ahí el sinónimo macabeo basto—, pero el racimo la delata. Los puntos clave:
- Racimo: de mediano a grande, de compacidad elevada, con pedúnculo poco lignificado. Esa compacidad obliga a vigilar la sanidad en añadas húmedas.
- Baya: mediana, esférica, de piel fina y color verde amarillento que llega a dorado en madurez avanzada; de ahí el sinónimo verdosilla.
- Ciclo: brotación media y maduración media-tardía, lo que la hace idónea para cotas altas y vendimias de septiembre avanzado.
- Comportamiento agronómico: rústica, muy resistente a la sequía, adaptable a suelos calcáreos, franco-arenosos y gravosos.
- Riesgo enológico: en cotas bajas y cálidas sube graduación y pierde acidez y finura; por eso históricamente se destinaba allí a rancios, dulces y licorosos.
- Sinónimos oficiales más frecuentes: verdosilla, exquitxagos, escanyavella, marisancho, planta borda.
Territorios y productores
En el Alto Turia están los extremos de altitud de la variedad: proyectos que trabajan viñas viejas sobre suelos arenosos y gravosos hasta los 1.200 metros, y familias como los Izquierdo Recio en Losilla de Aras, con una decena de hectáreas en bancales a 1.000 metros, cepas de más de cincuenta años y cultivo ecológico. Es el mapa clásico de la merseguera de montaña.
Pero el movimiento interesante de los últimos años es que la variedad ha salido de su reducto y ha entrado en el vino natural y de mínima intervención, que es exactamente el contexto donde estas prefiloxéricas dan lo mejor de sí: rendimientos bajos, fermentación espontánea, ninguna corrección de laboratorio. En Terroir Radical trabajamos la merseguera con dos productores valencianos:
Spiral De Vi
Tiene la merseguera en el núcleo de su catálogo, junto a macabeo, malvasía, chardonnay y monastrell. Es la referencia directa para quien quiera entrar en la variedad en clave natural, sin maquillaje tecnológico. Ficha completa del productor: Spiral De Vi en Terroir Radical.
Can Leandro
Proyecto de la Vall d’Albaida, en zona interior de clima mediterráneo-continental y suelos profundamente calcáreos, siempre sobre costra caliza. En su abanico de variedades autóctonas conviven monastrell, garnacha tintorera, bonicaire, forcallà blanca, arcos, macabeo, malvasía y merseguera: un caso de libro de recuperación varietal comarcal. Ficha completa: Can Leandro en Terroir Radical.
Perfil organoléptico, guarda y maridaje
Bien vendimiada y en cota alta, la merseguera da blancos de capa pálida, amarillo pajizo con reflejos verdosos, de graduación moderada y acidez fresca y equilibrada. En nariz es más sutil que exuberante: flor blanca, hierbas secas mediterráneas, hinojo, pera y un fondo ligeramente amoscatelado que es marca de la variedad. En boca, la firma inconfundible es el final almendrado, seco y persistente, con una textura salina que delata los suelos calcáreos.
Potencial de guarda
Es una variedad a menudo mal juzgada como blanco de consumo inmediato. Con crianza sobre lías o paso por madera usada, las mersegueras de altura aguantan perfectamente de tres a seis años en botella y ganan notas de fruto seco, cera y azahar. La tradición del rancio valenciano —merseguera criada oxidativamente durante años— demuestra que su esqueleto resiste mucho más de lo que se le supone.
Maridaje
Territorio manda: arroces de pescado y de verduras, fideuà, all i pebre, esgarraet, sepia con cebolla. La textura almendrada la hace cómplice de las almendras fritas y de los quesos de cabra semicurados, y las versiones con lías aguantan pescado azul a la plancha y pollo asado. Servir a 10-12 °C: por debajo se cierra y se pierde todo el detalle aromático.
La merseguera no necesita ser reinterpretada para ser moderna. Necesita altitud, secano, cepas viejas y que nadie la corrija. Justamente lo que hizo que sobreviviera.