Sin categoría

Garnacha peluda: la mutación prefiloxérica que devuelve frescor a la garnacha mediterránea

La garnacha peluda es una de las pocas variedades que permiten contar la historia de la viticultura catalana sin recurrir a la nostalgia. Es una mutación somática de la garnacha tinta, documentada en el territorio mucho antes de que la filoxera arrasara el viñedo europeo, y hoy vuelve a interesar por un motivo estrictamente práctico: da vinos con menos alcohol y más acidez que su hermana tinta, justo lo que busca cualquier viticultor que trabaje bajo un clima cada año más cálido.

Origen: una mutación catalana documentada antes de la filoxera

La garnacha peluda —lledoner pelut en el Rosellón y el Languedoc, lladoner pelut o garnacha gris según la comarca— no es una variedad independiente en sentido genético estricto: es una mutación de la garnacha tinta orientada, sobre todo, hacia la vellosidad. El revés de la hoja aparece cubierto de una borra densa y tomentosa que le da nombre y que, de forma nada anecdótica, frena la evaporación de la planta.

Los ampelógrafos franceses (Galet, Lavignac) sitúan la entrada del lledoner pelut en Francia ya en la Edad Media, llevado por los peregrinos que regresaban de Santiago de Compostela, y los análisis genéticos posteriores han confirmado el origen catalán de la mutación. En la Península se extendió hacia Aragón y hacia Castilla-La Mancha, siempre como acompañante de la garnacha tinta dentro de la misma viña.

La documentación escrita prefiloxérica es fragmentaria pero elocuente. En Gandesa, un testimonio del siglo XVII deja constancia de una plantación de mosén Onofre Català llamada «Vernatxa». En el Priorat, un texto anónimo anterior a la crisis afirma tener conocimiento de cincuenta y seis especies de cepas en la comarca y escribe que en el Priorat de Escaladei son las «granaches» las menos perjudicadas por el viento. En aquel paisaje de viña mezclada la peluda no se plantaba aparte: crecía entremedias, indistinguible para quien no girase la hoja.

Cómo sobrevivió a la filoxera

La filoxera se detecta en Cataluña en 1879, en Rabós d’Empordà, y tarda poco más de dos décadas en liquidar el viñedo de pie franco. La garnacha peluda sobrevivió por tres vías muy concretas.

La primera, la viña mezclada: al replantar sobre pie americano, los agricultores injertaron el material que tenían a mano de sus propias parcelas, y la peluda viajó de forma pasiva dentro de la selección masal de «garnacha». La segunda, el aislamiento: comarcas marginales y pobres —Terra Alta, la Fatarella, Batea, el interior del Priorat y el Montsant, Alella, el Alt Empordà— conservaron ese material sin presión de mercado para sustituirlo. La tercera, su propia longevidad: la variedad tolera especialmente bien las enfermedades de la madera como la yesca (Stereum hirsutum) y el brazo muerto (Eutypa lata), lo que explica la vejez inusual de estas cepas y que todavía hoy encontremos parcelas centenarias en pie.

Ampelografía: los rasgos que la identifican

  • Hoja: revés cubierto de una vellosidad densa y tomentosa; es el carácter diagnóstico inmediato en el campo.
  • Racimo: de tamaño medio y compacto, más pequeño que el de la garnacha tinta.
  • Baya: esférica u ovalada, media a pequeña, de piel gruesa y buena acidez.
  • Ciclo: brotación temprana y maduración media-tardía, entre finales de septiembre y principios de octubre.
  • Comportamiento: muy resistente al oídio y menos sensible al corrimiento que la garnacha tinta; sensible al mildiu, la araña roja, la botritis y la carencia de magnesio.
  • Suelos y conducción: prefiere suelos ligeramente ácidos, con gravas y ricos en caliza; poda corta o en vaso, buena resistencia a la sequía.

Dónde se cultiva hoy

El grueso del cultivo es catalán. La DO Terra Alta —1.255 viticultores y unas 5.800 hectáreas— tiene la garnacha blanca, la tinta y la peluda como variedades predominantes, y es probablemente el territorio donde la peluda tiene más presencia histórica, aunque siempre minoritaria. En el Montsant y el Priorat aparece en parcelas viejas de viña mezclada, y en Alella se ha recuperado en proyectos de memoria vitícola como el vino Badiu, de Badalona. En el Consejo Regulador de la DO Empordà figura entre las variedades autorizadas, donde la garnacha local —el lledoner— resiste la tramontana y los suelos magros y pedregosos.

Al otro lado de la Albera la trayectoria es medible: de 212 hectáreas en 1979 pasó a cifras próximas a las 370-450 hectáreas, concentradas en los Pirineos Orientales (unas 188 ha) y en el Aude (unas 163 ha). Está admitida en denominaciones como Côtes du Roussillon, Côtes du Roussillon Villages, Maury, Corbières, Minervois, Faugères y Saint-Chinian. Sumando los dos estados, la superficie mundial no llega a las mil hectáreas: hablamos de una variedad confidencial.

Perfil organoléptico: menos color, menos alcohol, más tensión

La comparación con la garnacha tinta es el mejor punto de partida. La peluda da vinos con menos intensidad colorante, graduación más moderada y acidez más alta, gracias a bayas pequeñas de piel gruesa y a una acumulación de azúcares más lenta. El color suele ser un rubí medio, con evolución a menudo rápida hacia tonos teja.

Aromáticamente se mueve entre la fruta roja fresca, el regaliz, la pimienta y un fondo herbáceo y silvestre, con cierto carácter salvaje que las bodegas de mínima intervención han aprovechado sin maquillarlo. En boca es más aérea y delicada que la garnacha tinta, con taninos finos y final salino. Su punto débil histórico es la tendencia oxidativa: durante décadas se relegó a los coupages precisamente por eso, y todavía hoy exige control de oxígeno y vendimia en el punto exacto.

El potencial de guarda ha quedado demostrado. El Teixar, monovarietal de garnacha peluda de la bodega Vinyes Domènech (Capçanes, DO Montsant), salió al mercado con la añada 2004, cuando la garnacha se consideraba demasiado oxidativa para crianzas largas; veinte años después, en cata vertical, aquella 2004 seguía viva. La lección es clara: con viña vieja, rendimiento bajo y extracción medida, la peluda envejece.

Productores de referencia

Vinyes Domènech (Capçanes, Montsant) es la casa que ha convertido la variedad en icono con El Teixar. Su proyecto hermano, Empelts de Garnatxa Peluda, ilustra bien el trabajo de conservación: en 2011 injertaron una cepa de cabernet sauvignon con una selección masal de las garnachas peludas más viejas del Teixar para aprovechar la profundidad de las raíces y proteger su material genético; de la vendimia de 2017 salieron 2.000 botellas. La parcela es una terraza orientada al norte a 400 metros de altitud, de suelo arcillo-calcáreo con presencia de loess, certificada ecológica por el CCPAE y biodinámica.

En la Terra Alta, Altavins Viticultors ha situado la peluda en el centro del proyecto personal de Joan Arrufí, Vinerel·les: cinco monovarietales de viñas viejas de la propiedad —garnacha peluda, garnacha blanca, brisado de garnacha blanca, macabeo y cariñena— pensados para leer la tipicidad de cada pago y altitud; el proyecto ganó el Premio Vinari a la mejor etiqueta en 2024. En el mismo territorio, el Celler La Botera (Batea) trabaja parcelas viejas de peluda. En el Priorat, En Números Vermells elabora un monovarietal muy buscado y Alfredo Arribas la incorpora a sus vinos de variedades recuperadas.

Maridaje

La combinación de graduación moderada, acidez viva y taninos finos la convierte en una de las garnachas más versátiles en mesa. Funciona con arroces de montaña y de verduras, con conejo con alioli o con romesco, con embutidos curados poco grasos y con quesos de cabra semicurados. Los ejemplares más estructurados y de guarda aguantan carne a la brasa, cordero al horno y guisos con setas. Servirla entre 14 y 16 °C: por encima se pierde la tensión que la hace interesante.

La garnacha peluda no es una curiosidad ampelográfica. Es material prefiloxérico vivo, adaptado a la sequía y al calor, que da vinos frescos allí donde la garnacha tinta ya empieza a pasarse de punto. Que queden menos de mil hectáreas en el mundo es exactamente el motivo por el que merece la pena beberla.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *